ANÁLISIS DEL CASO 3
AISLAMIENTO DEL GRUPO DE CLASE
Propuesta de intervención ante un caso de aislamiento y
rechazo en una clase sin llegar a sufrir conductas agresivas.
Se ha utilizado el Programa Sociescuela para realizar el sociograma que a
continuación se analiza:
Situación
Nos encontramos ante un grupo de 29 alumnos, con una media
de edad de 12 años, en el que predominan los varones, ya que solo el 37% son
chicas.
En general parece haber un buen ambiente en clase, la
mayoría de los alumnos se siente muy bien y tiene muchos amigos; les resulta
fácil concentrarse y estudiar en clase, aunque expresan la existencia de algunos conflictos.
Podemos observar que hay cinco alumnos a los que el resto de
la clase considera amables y respetuosos, especialmente el alumno 20 (con 11 de
los 29 votos posibles).
En cuanto a la predilección de un alumno u otro como
compañero de mesa observamos que hay dos
alumnos que reciben un mayor número de votos, el 20 y el 26, por lo que podemos deducir que estos dos
alumnos también son los más apreciados
puesto que coinciden con los que son considerados más amables y respetuosos.
Lo que debe
ser considerado motivo de estudio es la existencia de tres alumnos que se
encuentran aislados dentro de la clase. Por un lado, el alumno 25, que no recibe
ninguna elección pero tampoco ningún rechazo.
El alumno 7 recibe una elección pero no la
corresponde y le rechazan dos personas.
Y finalmente
el alumno 17, al que tampoco elige
nadie y que recibe el rechazo de 14 compañeros, casi la mitad de la clase.
Intervención
Personalmente
creo que se debería intervenir con estos tres alumnos, pero principalmente con
el sujeto 17, puesto que debido al rechazo que genera, corre un grave riesgo de
ser víctima de acoso en un futuro, y es el caso en el que me voy a centrar.
Propondría una entrevista con el alumno, con la familia y con algunos de los
alumnos más prosociales.
En la entrevista con el alumno trataría de
averiguar qué opinión tiene sobre su situación en el aula, y para ello le preguntaría cómo se siente en la clase,
cuantos amigos tiene, con quién le
gustaría sentarse, qué opina de los
alumnos más amables y respetuosos, si se sentiría a gusto junto a ellos… etc.
En la entrevista con la familia les haría partícipes
de la situación del alumno, aunque siempre de una manera tranquilizadora. Les
pediría que me explicasen cómo son las
relaciones del niño fuera del Centro, si tiene otros amigos, si va a clases
extraescolares, qué hobbies tiene, cómo es de estrecha la relación con la
familia, si es demasiado asfixiante o demasiado laxa, si pasa muchas horas
solo, qué hace en su tiempo libre, si mantiene una correcta higiene y limpieza de su persona y de su ropa… etc.
Toda esta
información sería crucial para entender el porqué de este aislamiento y del rechazo que provoca entre sus compañeros..
Por último mantendría una entrevista con algunos de
los alumnos más amables, los más receptivos
y empáticos. Hablaría con ellos para exponerles la situación del alumno 17. Les pediría que
tratasen de integrarle en sus juegos, en sus trabajos grupales, siempre sin
forzar situaciones y siempre de manera voluntaria.
Para ello reorganizaría la situación de las mesas
en clase, y aprovecharía, ya que hay un
buen clima para el estudio en el aula, para formar grupos de trabajo (si es que
no estuvieran ya formados) y así fomentar la integración del
alumno 17. De mismo modo, colocaría a los otros dos alumnos rechazados en
sendos grupos junto a otros dos alumnos
amables y empáticos.
Propondría actividades grupales en las
que el papel de estos alumnos fuera importante para el buen funcionamiento del
grupo, para conseguir que se sintieran respaldados, apoyados e integrados.
Si ninguna
de estas medidas diera resultado, mantendría una entrevista con el Departamento de Orientación del centro por si
hubiera algún tipo de problema que yo no alcanzara a observar y se me estuviera
pasando inadvertido.
Seguimiento
Siempre que
tuviera ocasión hablaría con el alumno 17
para preguntarle por su situación en la clase y poder corregir a tiempo las medidas
que no fueran efectivas.
De forma más
regular (al principio cada 15 días y posteriormente una vez al mes) mantendría
una entrevista con los alumnos seleccionados como alumnos-ayuda.
Al finalizar
cada trimestre volvería a realizar el sociograma para
comprobar si las medidas adoptadas estaban siendo efectivas.
Por último,
mantendría informada a la familia de los avances del alumno y de su situación
en la clase en ese momento y les pediría su colaboración si fuese necesario.