lunes, 21 de noviembre de 2016

ANÁLISIS DEL CASO 3

AISLAMIENTO DEL GRUPO DE CLASE

Propuesta de intervención ante un caso de aislamiento y rechazo en una clase sin llegar a sufrir conductas agresivas.
Se ha utilizado el Programa Sociescuela  para realizar el sociograma que a continuación se analiza:


Situación

Nos encontramos ante un grupo de 29 alumnos, con una media de edad de 12 años, en el que predominan los varones, ya que solo el 37% son chicas.
En general parece haber un buen ambiente en clase, la mayoría de los alumnos se siente muy bien y tiene muchos amigos; les resulta fácil concentrarse y estudiar en clase, aunque expresan la existencia de  algunos conflictos.
Podemos observar que hay cinco alumnos a los que el resto de la clase considera amables y respetuosos, especialmente el alumno 20 (con 11 de los 29 votos posibles).
En cuanto a la predilección de un alumno u otro como compañero de mesa observamos que hay  dos alumnos que reciben un mayor número de votos, el 20 y el 26,  por lo que podemos deducir que estos dos alumnos también  son los más apreciados puesto que coinciden con los que son considerados más amables y respetuosos.
Lo que debe ser considerado motivo de estudio es la existencia de tres alumnos que se encuentran aislados dentro de la clase. Por un lado, el alumno 25, que  no recibe ninguna elección pero tampoco ningún rechazo.
El alumno 7 recibe una elección pero no la corresponde y le rechazan dos personas.
Y finalmente el alumno 17, al que tampoco elige nadie y que recibe el rechazo de 14 compañeros, casi la mitad de la clase.


Intervención

Personalmente creo que se debería intervenir con estos tres alumnos, pero principalmente con el sujeto 17, puesto que debido al rechazo que genera, corre un grave riesgo de ser víctima de acoso en un futuro, y es el caso en el que me voy a centrar.

Propondría una entrevista con el alumno, con la familia y con algunos de los alumnos más prosociales.

En la entrevista con el alumno trataría de averiguar qué opinión tiene sobre su situación en el aula, y para ello  le preguntaría cómo se siente en la clase, cuantos  amigos tiene, con quién le gustaría sentarse,  qué opina de los alumnos más amables y respetuosos, si se sentiría a gusto junto a ellos… etc.

En la entrevista con la familia les haría partícipes de la situación del alumno, aunque siempre de una manera tranquilizadora. Les pediría que me explicasen  cómo son las relaciones del niño fuera del Centro, si tiene otros amigos, si va a clases extraescolares, qué hobbies tiene, cómo es de estrecha la relación con la familia, si es demasiado asfixiante o demasiado laxa, si pasa muchas horas solo, qué hace en su tiempo libre, si mantiene una correcta higiene y limpieza de su persona y de su ropa… etc.
Toda esta información sería crucial para entender el porqué de este aislamiento y del rechazo que provoca entre sus compañeros..

Por último mantendría una entrevista con algunos de los  alumnos más amables, los más receptivos y empáticos. Hablaría con ellos para exponerles  la situación del alumno 17. Les pediría que tratasen de integrarle en sus juegos, en sus trabajos grupales, siempre sin forzar situaciones y siempre de manera voluntaria.

Para ello reorganizaría la situación de las mesas en clase, y aprovecharía,  ya que hay un buen clima para el estudio en el aula, para formar grupos de trabajo (si es que no estuvieran   ya formados) y así fomentar la integración del alumno 17. De mismo modo, colocaría a los otros dos alumnos rechazados en sendos grupos junto a otros dos alumnos  amables y empáticos.

Propondría actividades grupales en las que el papel de estos alumnos fuera importante para el buen funcionamiento del grupo, para conseguir que se sintieran respaldados, apoyados e integrados.

Si ninguna de estas medidas diera resultado, mantendría una entrevista con el Departamento de Orientación del centro por si hubiera algún tipo de problema que yo no alcanzara a observar y se me estuviera pasando inadvertido.

Seguimiento

Siempre que tuviera  ocasión hablaría con el alumno 17 para preguntarle por su situación en la clase y poder corregir a tiempo las medidas que no fueran efectivas.

De forma más regular (al principio cada 15 días y posteriormente una vez al mes) mantendría una entrevista con los alumnos seleccionados como alumnos-ayuda.

Al finalizar cada  trimestre  volvería a realizar el sociograma para comprobar si las medidas adoptadas estaban  siendo efectivas.

Por último, mantendría informada a la familia de los avances del alumno y de su situación en la clase en ese momento y les pediría su colaboración si fuese necesario.


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